viernes, 17 de septiembre de 2021

El gran rojo, de Benito Olmo. Una búsqueda en el Manhattan europeo

 Después de un largo y cálido verano apetece ir a lugares más fríos, así que, si os parece bien, podemos
viajar a Frankfurt con Benito Olmo y con Mascarell, un detective diferente. En El Gran Rojo Benito Olmo cambia la soleada ciudad de Cádiz por la oscura Frankfurt y cambia un detective seguro de sí mismo por otro al que la vida, y cualquiera que se cruce en su camino, no deja de darle golpes.

Mascarell es un detective perdedor y para perdedores. Vive en Frankfurt y se siente bien moviéndose por el barrio rojo, las narcosalas y cualquier lugar al límite de la ley.  Un día le contratan para encontrar a un joven desaparecido y con lo único que Mascarell cuenta es con una fotografía. Pero el dinero que le van a pagar le viene muy bien y acepta el caso. Lo que no sabe es que hay muchas personas que también buscan al joven y que van a considerar que el detective es una piedra en el camino.

Ayla es una adolescente que vive con su padre enfermo en un barrio marginal. Su hermano Samir ha muerto de sobredosis y ella necesita saber qué es lo que realmente ha pasado. Ambos, sin conocerse el uno al otro, se enfrentarán al Gran Rojo, una organización que dirige el hampa de la ciudad y que no duda en recurrir a cualquier método sucio para mantenerse en los edificios más altos de la ciudad.



Si Bianchetti nos enseñaba la cara oscura de Cádiz (recordad que ya os recomendé La tragedia del girasol), Mascarell también nos enseña los barrios por los que ningún turista querría pasear en Frankfurt. El barrio rojo no es un reclamo, es el barrio en el que están las narcosalas, los yonkis y los buscavidas. Los rascacielos, uno en particular, normalmente edificios modernos, elegantes y llenos de luz, es mostrado como un lugar de orgías, sangre y suicidios.

El gran Rojo es una novela que se narra en primera persona y en presente cuando Mascarell protagoniza los capítulos, pero que es narrada en tercera cuando Ayla es la que lleva el peso de la historia. La prosa es sencilla pero efectiva, consigue que el lector casi sienta dolor cuando Mascarell sea molido a golpes.

A pesar de que Mascarell es el protagonista, el papel que desarrolla Ayla es fundamental. Ella es una joven que vive en un mundo de hombres, tiene que dedicarse la trapichear con droga para mantener a su padre. No tiene amigos, solo se tiene a ella misma. En realidad ambos son dos perdedores que juntos harían un buen tándem. No sé si Benito Olmo tiene pensado continuar la saga, pero para los lectores creo que sería una buenísima idea.

Nº de páginas: 344
Editorial: ALIANZA EDITORIAL
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788413622170
Año de edición: 2021
Plaza de edición: ES
Fecha de lanzamiento: 18/03/2021

viernes, 10 de septiembre de 2021

Esclavos del deseo, de Donna Leon. El eterno dilema de los venecianos

Esclavos del deseo de Donna León, la 30 entrega de la saga del gran Brunetti y el primero que yo
reseño a pesar de que he leído absolutamente todos.

¿Cómo no compararlo con Montalbano?, Camilleri y León son los grandes maestros de la novela negra italiana. Y ambos comparten el amor por los paisajes y las riquezas de Italia y la crítica social del mundo italiano, subrayando la impunidad, la corrupción a todos los niveles: el político, el inmobiliario, el comercio…

Pero las características de Guido Brunetti son bien diferentes a las de Montalbano, salvo su amor por la comida italiana. Nunca dejan de sorprenderme las panzadas que se pegan todos los días, incluso para cenar. Aperitivo, pasta y segundo plato. Y para terminar un postre contundente y una, o dos, grappas. No sería extraño que el lector engorde solo leyendo estas novelas.

El estilo narrativo de Donna León es descriptivo a la vez que se compromete con los grandes temas actuales: el medioambiente, los derechos humanos, la corrupción. Es única perfilando personajes, ya sean los protagonistas o os secundarios y es una maestra de los giros repentinos y de las subtramas. Sus novelas podrían clasificarse como clásicas si bien jamás utiliza la violencia en ellas.

Volviendo a Guido, es un hombre familiar, que adora a su esposa, Paola, aristócrata y profesora de Universidad. A sus hijos adolescentes. Aunque es un hombre atractivo e interesante y no le faltan admiradoras, para Guido la relación con otras mujeres no pasa de una valoración de su belleza o su forma de vestir. Por ejemplo, su relación con la signorina Elettra, secretaria del gran jefe, Patta, es de profunda amistad y colaboración. Todos los días, Guido nos cuenta cómo va vestida y es sin duda una mujer con estilo y clase. El antipático vicequestore Giusseppe Patta no interviene en esta entrega.

Pero las muestras de cariño entre Guido y Paola nos enternecen y sorprenden a menudo:

“La luna era una franje finísima, pero ambos la estudiaron de camino al embarcadero, andado de la mano como si fueran novios”

Brunetti es un hombre muy culto, habitual lector de los clásicos, conocedor de la mitología, amante del arte y la ópera. Un hombre también tolerante que respeta la homosexualidad, el feminismo, la inmigración. En parte, gracias a sus hijos es defensor del cuidado del medio ambiente y cada vez es más consciente del cambio climático.


Pero vamos a Esclavos del deseo. Dos chicas jóvenes aparecen en la puerta del Hospital civil de Venecia con graves lesiones. Tras las habituales indagaciones descubren que las dejaron allí Marcelo Vio y Berto Duso, amigos desde la infancia, el primero trabaja en el transporte de mercancías por barca y el segundo es abogado. Todos los casos de Brunetti nos llevan a un trasfondo de mayor calado, en este caso el tráfico ilegal de mujeres del mundo pobre a las que traen para prostituirlas. En este caso, contará con la ayuda de su compañera Griffoni y del capitán Alaimo de la Guardia del Puerto.

Lo curioso de este caso, es que Brunetti empatiza muy pronto con estos dos muchachos, porque Vio, el que provocó el accidente en barca, es un chico que trabaja para su tío y para mantener a su familia. Tirando de la manta, Brunetti encuentra un entramado de tráfico de mujeres y denuncia el trato que se les da, sin importar si viven o mueren, son como sacos vacíos que pronto les harán ganar mucho dinero. Esto trae a colación el eterno odio de nuestro Commissario por los abusones de cualquier tipo.

Y como no el eterno dilema de los venecianos: el odio hacia los turistas que pululan en masa por la cuidad y la dependencia económica que políticos y empresarios han impuesto a los venecianos con respecto de los turistas. Y el paro imperante, donde los ingenieros trabajan de barrenderos si tienen suerte de lograr una plaza.

En fin, otro maravilloso caso de Donna León y Guido Brunetti que se lee en un suspiro y que no os dejará indiferentes.

Nº de páginas: 336
Editorial: SEIX BARRAL
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788432238680
Año de edición: 2021
Plaza de edición: BARCELONA
Fecha de lanzamiento: 02/06/2021