viernes, 16 de noviembre de 2018

Jaque al psicoanalista, de John Katzenbach. El enemigo ha vuelto

“Cuando había recuperado ingenuamente su nombre y su profesión, había vuelto a ser vulnerable. Se regañó a sí mismo por haber llegado a pensar en algún momento que estaba a salvo. Cinco años le habían dado una sensación de seguridad que era falsa”.

John Katzenbach, escritor norteamericano, estudió periodismo, profesión que ejerció en el área de sucesos y crímenes, adquiriendo conocimientos que luego utilizaría en sus novelas. En 1987 comenzó a dedicarse exclusivamente a la literatura con libros de intriga psicológica.

En 2002, John Katzebach nos sorprendió con El psicoanalista, una obra que a casi todos nos dejó sin aliento hasta el final. El protagonista, el Doctor Starks, psicoanalista de éxito, recibe un anónimo el día de su 53 cumpleaños. Si en quince días no descubre al autor, debe elegir entre suicidarse o ver morir a sus allegados. El motivo de este reto es básicamente la venganza.

Ahora con Jaque al psicoanalista, no solo nos provoca una lectura compulsiva para saber su final, si no que tanto a quien ya lo leyó como a quien no lo ha leído, le dan ganas de hacerlo.

Pero volviendo a Jaque al psicoanalista, seguimos el hilo de la anterior novela. El Doctor Starks ha estado cinco años escondido, con una identidad falsa. Ahora recupera su solitaria vida y su trabajo en Miami, según él, ciudad ideal para esconderse entre la gente. Se ha especializado en estrés postraumático y a menudo trata a gente sin recursos. Un día encuentra a su antiguo enemigo, el Señor R., sentado en su consulta y apuntándole con una pistola. Le pide ayuda para salvar a sus hermanos. Nuestro doctor no sale de su asombro y a partir de este momento, ya no podremos dejar la lectura en una acción imparable.

El personaje del psicoanalista está perfectamente definido, no es un hombre de acción, es un hombre de pensamiento que analiza todo lo que hace o va a hacer, que lleva una vida tranquila en su mundo, con sus pacientes, y sin embargo, siempre está alerta esperando la aparición de su enemigo. Lo más importante es cómo el autor sabe dar la vuelta al Doctor Stark para convertirle en prácticamente un asesino. Son excelentes las escenas en que Starks se pone a pensar qué haría un asesino y entonces lo hace o cambia sus planes:

  “Sabía que la llamada estaba planeada para que el aspirante a asesino recabara información sobre él. Y sabía instintivamente que el truco consistía en aparentar responder sus preguntas sin contestar en realidad demasiado, mientras averiguaba muchísimas más cosas acerca del hombre que estaba al otro lado del teléfono”.

Como en todo thriller psicológico, el protagonista tiene que meterse en la retorcida mente del asesino para intentar adelantarse a sus pasos y solucionar el caso sin que haya víctimas.
Su oponente vuelve a ser el Señor R. un hombre perverso cuya única aptitud es matar, cuyo leiv motiv es la venganza, y el poco amor que tiene es para sus hermanos. Es un asesino nato, sin escrúpulos que no parará hasta conseguir su objetivo. Sus hermanos, una bella actriz y un poderoso abogado, solo son marionetas en sus manos, hacen lo que él les manda hacer. Es a ellos a quien persigue el anónimo asesino y a quien Starks tendrá que salvar.

Mi personaje favorito es la Sra. Heath, paciente riquísima, una mujer que lo ha vivido todo, enferma pero con una fuerza que supera a cualquier otro personaje, que no teme arriesgar, que no teme recordar y que no teme enfrentarse ni a sus mismos hijos.

También, como en su predecesor, en Jaque al psicoanalista encontramos un giro sorprendente en la acción cuando casi podría decirse que la historia está terminada. No es así: aquí empieza lo bueno.
En fin, solo una frase más para los que todavía dudan si leer o no esta novela:

“Volverán a encontrarte y entonces te matarán”


Nº de páginas: 440 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: S.A. EDICIONES B
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788466664202

viernes, 9 de noviembre de 2018

El caso de las japonesas muertas, de Antonio Mercero. Un canto a la diversidad

Antonio Mercero continua la saga de la detective Sofía Luna iniciada con El final del hombre. El caso de las japonesas muertas plantea la investigación de dos brutales asesinatos de unas jóvenes turistas japonesas en el centro de Madrid. La policía madrileña, recién incorporada después de la operación de cambio de sexo, tiene que investigar estas muertes añadiendo a su habitual equipo a Elena, una traductora de japonés bastante peculiar. Cuando la hija del embajador desaparece, el caso se convierte en un caso de estado. Por otro lado, Sofía Luna, tiene que ver cómo su padre es acusado de asesinato, aunque, en principio todo apunta a que ha sido en defensa propia

El caso de las japonesas muertas vuelve con el mismo estilo limpio y directo que Mercero utilizó en El final del hombre. Los diálogos (se nota que el autor es guionista) definen mejor a los personajes que cualquier descripción y sitúan al lector en el epicentro de la investigación convirtiéndoles casi, en un personaje más. Los sospechosos se multiplican y las pistas también, sin embargo, hasta el último capítulo, nadie es capaz de descubrir quién es la persona que disfruta asesinando a esas jóvenes.

Los personajes que rodean a Sofía Luna están perfectamente definidos. Todos ellos parecen reales, son buenos a ratos y malísimos a veces. El hijo de Sofía es un joven con los mismos problemas que tienen los jóvenes, el padre es un hombre chapado a la antigua que rechaza a Sofía pero que la busca de manera egoísta si la necesita, sus compañeros la apoyan, pero no pueden evitar juzgarla… Vamos, lo que es la vida misma.

La nueva vida de Sofía tiene el mismo peso que la investigación de los asesinatos. La detective sigue con su tratamiento hormonal y los efectos secundarios se suman a sus propias inseguridades. La relación que mantiene con sus compañeros, con su ex-mujer, con su hijo, con su padre y con ella misma plantea la realidad que miles de personas tienen que soportar en una sociedad que no sabe nada del colectivo trans, sólo se conocen fotografías fijas. Sin embargo, en El caso de las japonesas muertas, las situaciones cotidianas que Sofía vive podrían ser las situaciones cotidianas de cualquier otro detective.

Antonio Mercero ha conseguido en esta novela lo que pocos hasta ahora han conseguido. Me ha parecido una magnífica manera de normalizar al colectivo LGTBIQ+. Sin hacer espectáculo, sin juzgar y sobre todo, sin hacer caricatura nos describe la realidad de una mujer que tiene que enfrentarse a las reticencias de la sociedad, de sus compañeros y lo más importante, de ella misma. La cotidianidad de la vida de la protagonista se aleja de los clichés con los que se suele mostrar el mundo de la transexualidad. Sofía es simplemente una mujer que tiene que pelear en varios campos de batalla a la vez, pero no se convierte por ello en una heroína ni en una perdedora, es una mujer que defiende su condición de mujer y su condición de transexual porque es alguien doblemente juzgado. Es una persona que sufre la misma situación que miles de personas, es una persona real.

En la novela además se describe la situación que el colectivo de personas asexuales, colectivo prácticamente desconocido por la sociedad, vive hoy en día. Personas sin deseo sexual inmersas en una cultura que ha hecho del sexo su becerro de oro. Cómo alguien puede no sentir deseo ante los miles de imágenes de jóvenes insinuantes que intentan vender coches o pasta de dientes. Pues El caso de las japonesas muertas también nos lo explica de una manera sencilla y natural.

He leído que se han comprado los derechos de la saga para hacer una serie de televisión. Desde luego sería una magnifica idea siempre que se mantuviera el tono que Antonio Mercero utiliza. Antes de ver a Sofía Luna en la tele, deberíais leer El caso de las japonesas muertas y ponerle cara vosotros. Merece la pena conocerla.

Nº de páginas: 360 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALFAGUARA
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788420432830

viernes, 2 de noviembre de 2018

La noche sin memoria, de Jordi Ledesma. Una meláncolica sucesión de fotografías

Con La noche sin memoria, Jordi Ledesma nos empuja al cerrado mundo de una población costera que no está dispuesta a que nadie entre y cambie su universo.

Un escritor tóxicomano, desilusionado y decepcionado vuelve a su pueblo natal para investigar la desaparición de una joven rusa, Luda Petrova, y un joven homosexual, Pinilla, sin tener un motivo claro, sólo quiere recuperar la memoria y escribir un libro. Para ello necesita hablar con las personas que tuvieron contacto con ellos.

La investigación de las desapariciones es sólo un pretexto para que el protagonista muestre como en una población pequeña, en la que todos se conocen, nadie sabe nada de los demás.

La noche sin memoria, narrada en primera persona por el protagonista, se adentra en el pasado para que el lector conozca a los desaparecidos y el mundo que les rodeaba y se adentra en el presente, un presente en el que parece que nadie quiere recordar lo que realmente pasó. Además estas desapariciones no cambiaron nada.

Los personajes secundarios tienen mucho peso es esta historia. Muchos de ellos no tienen nombre, la sicóloga, el señorito, el fotógrafo y el pescador forman parte de este universo costero y dejan un poso de melancolía y de frustración de la que, tras la lectura de La noche sin memoria, es difícil salir. El escenario en el que se desarrolla La noche sin memoria tampoco tiene nombre. Una pequeña población de la costa catalana en la que parece no pasar nada, pero en la que sus vecinos sufren decepciones, traiciones y amores imposibles.

Jordi Ledesma escribe una novela en la que la forma es muchísimo más importante que el fondo. El lector que se enfrenta a esta historia va a ver una sucesión de fotografías que le empujan a un universo que no reconoce pero que sin embargo no le resulta extraño. El escritor vuelve a su pueblo después de años, contempla la realidad y nos la cuenta envolviendo en poesía, casi desde lejos, cómo a pesar del paso del tiempo casi nada en este mundo ha cambiado.

“Lanzo los ojos hasta el otro lado del puerto y en el camino veo presencias cabizbajas que llegaron a pensar que harían toneladas de riquezas. Fueron pocos los que lo consiguieron”

De eso trata La noche sin memoria, de personas que no pudieron alcanzar sus metas y que pasan por la vida aceptando la realidad que el azar le ha querido dar.

Puede que descubramos qué pasó con Luda y con Pinilla, puede que no, pero os aseguro que el camino que recorreréis leyendo La noche sin memoria, merece la pena.

Editor Alreves
Fecha de lanzamiento octubre 2018
Colección Narrativa
EAN 978-8417077662
ISBN 9788417077662
Número de Páginas 184