jueves, 17 de septiembre de 2020

VERSOGRAFÍA MALDITA. Paco Gómez Escribano. Grupo Tierra Trivium (2019)

 Manu López Marañón

VERSOGRAFÍA MALDITA. Paco Gómez Escribano. Grupo Tierra Trivium (2019) 



Al autor de «Versografía maldita», el madrileño Paco Gómez Escribano, lo conocí por «Manguis», la mejor lectura mía en aquel 2016, y desde entonces sigo con gran interés su producción, la cual, aun siendo anual, de momento no sufre altibajos; algo de lo que sus lectores nos alegramos porque adquiriendo cada nuevo libro suyo la calidad literaria viene garantizada. 2018 fue el año de «Cuando gritan los muertos», y en 2019 el autor hace doblete: en Editorial Milenio edita «Prohibido fijar cárteles», quinta entrega de su saga ambientada en el barrio de Canillejas, y en Tierra Trivium publica «Versografía maldita», primer poemario suyo de versos y prosas.


Finalizado en la revista amiga Moon Magazine mi trabajo sobre 8 poetas que escriben en Madrid, reseñar este libro, de afilado aliento poético, tiene no poco de epílogo. Además, incorporando a su autor a ese grupo la suma da 9 poetas, igual número que aquel mítico libro de Josep Maria Castellet, «Nueve novísimos poetas españoles», una antología del crítico catalán para promocionar a los más relevantes poetas de la década de los 60. Con Gómez Escribano dentro tenemos nuestros «Nueve novísimos poetas madrileños».


Las dos partes de «Versografía maldita» vienen caracterizadas por un airado nihilismo de barrio que arremete contra todo y contra todos, cubriendo de vituperios y exabruptos a personas, creencias, pensamientos e ideas, hasta plasmar una imagen de la vida y de la sociedad como un infierno de malvados, borrachos, locos y oportunistas en el que los canallas triunfan y donde todo está corrompido o por corromper.


Este poemario, de pesimismo y negrura ciertamente acongojantes, resultaría indigerible si no fuese por la fuerza cautivadora de un lenguaje virulento que no duda en recurrir –como tono habitual– al sarcasmo más incandescente, sarcasmo que transforma los poemas y las prosas de Gómez Escribano en una colección de apocalípticos aquelarres.


Con igual fuerza destructiva del, por ejemplo, Louis-Ferdinand Céline de «Viaje al fin de la noche», no encontramos aquí un solo personaje entrañable, ni siquiera alguno que merezca solidaridad y comprensión, empezando por el propio poeta, compendio de autodestrucción, pereza y mala uva. El mundo que disecciona viene marcado por el resentimiento, el egoísmo y alguna forma de estupidez y vileza. Pero el éxito literario de Gómez Escribano es pleno: sus versos y sus frases imantan al lector, quien no puede apartar los ojos de tantas disparatadas y sórdidas peripecias, abocadas irremediablemente al sumidero del infierno.


La primera parte de «Versografía maldita», del mismo título que el libro, consta de 35 poemas. En ellos, bajo las apariencias de un mundo estático que guarda las formas, Gómez Escribano levanta el velo a toda clase de deformidades, siempre desde una mirada oblicua y sin olvidar que el primer monstruo perfecto es el poeta. En el ánimo de esos espíritus enfermos anida la secreta –y cada vez más remota– esperanza de que algo, alguien, ponga orden en este burdel degenerado en que se convirtió la sociedad, una idea muy de Roberto Arlt.


Para ilustrar este extenso bestiario de la derrota que Gómez Escribano poetiza elijo 11 composiciones ([1], [2], [3], [5], [9], [19], [21], [27], [28], [30] y [35]) que dan cuenta de la vida, definiéndola como una lucha continua en la que sólo contamos con nuestras almas; como una sucesión de delirios de tristeza y amargura que acaban abrazando a la muerte; como algo lleno de oportunidades perdidas; la vida como un fracaso continuo; como un total sinsentido cuyo timón llevan estúpidos de vacías existencias; como procesión de muertos vivientes solo sostenidos por el alcohol; la vida como un vómito de versos malditos para intentar huir de ella; como una sucesión de fracasos resplandecientes; como un espejismo donde ni los potentes guitarrazos de un grupo sirven para escapar de su miseria («Espejismos») o como una sucesión de extrañamientos en lugares inmundos como bares o pensiones, y, también, la vida como una dantesca visión de frustraciones anticipando el infierno.


ESPEJISMOS


Buscar en el fondo de un vaso de whisky 

los trozos de existencia 

que perdiste hipotecando tu voluntad.


Vivir en el infierno 

mientras las guitarras y el contrabajo 

desgarran el aire que respiras.


No tienes fuerzas 

ni para abandonar el vestíbulo de tu miseria.

Y sin embargo crees vislumbrar

esperanza en la penumbra.


Sin darte cuenta de que los espejismos 

son miserablemente recurrentes.


Calles y bares de barrio, enmarcados muchas veces por música, son localizaciones ideales para que de ellas brote la más desquiciada poesía. En [7] encontramos unas calles tristes habitadas por espectros y regadas con sangre; los parterres del parque están asimismo abonados con sangre de yonquis muertos [10]; el vacío existencial de las calles del barrio envuelven voluntades torturadas [11], y esas calles húmedas destinadas al desagüe universal son tan tristes como las barras de los bares [12]. Unos bares en los que el sombrío cerebro del poeta encuentra prolongación, como aquel que tan buena música ponía [8] o ese otro, también clausurado, símbolo de días muertos que tienen hoy continuación en las alcoholizadas ideas del poeta [14]. Las barras de los bares están heladas por pensamientos muertos de los parroquianos, ahogados en sus desgracias [31]; el deseo del poeta de ser barman para hacer de su pasión oficio queda sin realizarse [32]; la joven borracha y solitaria que baila en el último bar de madrugada refleja el no future actual [33] y los vasos de whisky servidos con un blues de fondo son bálsamo para el dolor, ayudan a sentirte menos solo [34]. Una música que revolotea sobre el alma en forma de canción que habla de naufragios [22]; pero también –sobre todo la horrible de hoy– poniendo banda sonora a la tristeza, congelando cualquier amago de sonrisa [24] o anticipando sueños eternos de tumbas góticas («Conciencias en el filo») [25]. En [29] el jazz acompaña a ese espectro que aguarda el momento de ser incinerado.


CONCIENCIAS EN EL FILO


Trazas de sangre coagulada, 

en un asfalto huérfano, 

heridas manchadas de rabia, 

una barra de bar vacía, 

en la calle del silencio, 

bajo unas nubes grises 

que opacan conciencias, 

en el filo de la vida, 

donde se mueren los besos, 

y la racionalidad es la nada, 

tatuajes de malaventura, 

almas errantes que vomitan bilis, 

mientras una canción triste 

horada cada grabado de desventura, 

en tardes que nunca acaban, 

en sueños de tumbas góticas, 

y en cada esquina un cuervo, 

que se ríe más allá de lo grotesco.


A la segunda parte, en prosa, de este poemario, «Mi banco del parque», aun manteniendo el pesimismo de la precedente, la encuentro más sosegada en su desarrollo, con menos directos y ganchos, como si el autor-boxeador, mientras baila sobre el ring, intercalase algún preciso golpe sobre el lector dándole (no demasiado) tiempo para respirar.


En su primera novela, «El pozo» (1939), Juan Carlos Onetti decía: «Soy un hombre solitario que fuma en un sitio cualquiera de la ciudad». Los monólogos del protagonista, impregnados de amargura, transmitían la decadencia de aquel Eladio Linacero paseando obsesivamente por su cuarto, más bien habitáculo. Gracias a los sueños que se contaba escapaba de su mediocre realidad inventándose otra personalidad y hasta otro mundo.


El autor innominado que redacta «Mi banco del parque» fuma en un banco, iluminado por una farola, al que acude siempre de noche. Lo acompaña, indefectiblemente, la soledad, metafísica dama con quien, sin embargo, dialoga, riñe y en ocasiones hasta ríe. Esta es la base invariable para los 31 fragmentos en prosa. Sobre ella, el poeta combina otras tantas variaciones. Las más abundantes vienen dadas por sus reflexiones (noches en las que nunca fue feliz, errores del pasado, vanidad, combate entre demencia y cordura, melancolía, inmanencia, mutismo, remordimientos, la nada y lo transitorio de la vida, o su inutilidad), los recuerdos del pasado o de episodios vitales (que lo transforman en un espectro o condenan, como Sísifo, a la repetición de ritos) y la muerte (se pregunta si al morir, al haber dejado toda su sustancia en el banco del parque, no se convertirá en otro espectro; o se siente un cadáver viviente desnudando su alma en el banco; el parque le recuerda a un cementerio sin tumbas que huele a muerto, y la soledad echa su capa sobre el poeta, que al final del poemario se desvanece bajo ella). Aparecen motivos para la sonrisa (la soledad hace un collar con los pensamientos del poeta o se ríe frente a sus intentos de socializarse o hasta cuando le ofrece la mano para bailar), para el aburrimiento (las salmodias del poeta acaban hartando a la soledad, que se va del banco), o la misantropía (el poeta comprende que su única compañía es la soledad, más misántropa que él) y la angustia (provocada por las rarezas del poeta, que renuncia a entenderse).    


I (Reflexiones)


[…] Suspiro por las noches antiguas en las que nunca fui feliz. La muerte me pregunta al oído por la dama que me acompaña y ella le da un zarpazo que la hace huir. Para mí que se ha puesto celosa […].


V (Recuerdos)


[…] Estoy cansado de coleccionar episodios vitales infecundos. Al final, después de todo, cada noche acabo sentado en este banco del parque viviendo mi verdadera vida y a mi lado se acomoda la soledad, fiel como un amor verdadero […].


VII (Muerte)


[…] Ignoro si cuando yo deje este valle de lágrimas seré un espectro, creo que sí, pese a que tengo demasiado apego a este banco. Creo que he dejado impregnada aquí toda la sustancia inherente a mi ser […].


XXI (Motivos para la sonrisa)


[…] Las sombras me rodean y me invitan a su baile nocturno. Declino la invitación y vuelvo a sentarme en el banco, junto a la soledad. Por una vez ella me sonríe y mantiene ese rictus en el rostro durante unos instantes que podrían ser varias eternidades […].


XXIII (Aburrimiento)


[…] Exhalo hacia el vacío el humo de mi última calada para sufrir en silencio el plomizo estado de ánimo que me atenaza. La soledad se marcha […


XXVII (Misantropía)


[…] Esta noche me rodean los fantasmas de tiempos pasados. Los he invocado con mis inclinaciones estériles y ahora que los tengo delante no sé qué hacer excepto presentarles a las sombras y los espectros. La soledad ha declinado mi invitación. No obstante, fue ella quien me inculcó el no querer conocer a nadie más […].


XXX (Angustia)


[…] La angustia preside mi estado de ánimo esta noche. No hay motivo aparente y conociéndome como me conozco no tiene por qué haberlo. Son muchos años metido en este cuerpo sin encontrar sentido a nada, aguantando mis rarezas […].


No creo haber leído libro que se sumerja tanto –y con este empeño– en la mugre humana. Gómez Escribano no tiene intenciones críticas frente a la obtusa humanidad, que describe con el conocimiento de quien sabe de lo que habla. Para Paco el mundo es así, los seres humanos están hechos del mismo barro fangoso que el poeta pisa bajo ese banco de parque las noches de lluvia, y nada ni nadie los mejorará. Como bien dice Pedro de Paz en su prólogo a «Versografía maldita»: «las sentencias de Paco, a modo de versos, son como trallazos directos al corazón, disparos en los que no falta ni sobra una palabra».


ENTREVISTA CON PACO GÓMEZ ESCRIBANO: 


Antes de comenzar «Versografía maldita» especulaba con la posibilidad de encontrar un libro tuyo menos amargo que los hasta ahora leídos por mi («Manguis», «Cuando gritan los muertos» y «Prohibido fijar cárteles»), violentísimas novelas negras de barrio y en las que pocos protagonistas sobreviven.


¿Cómo surge la idea de un poemario tan insólito como resulta ser esta «Versografía maldita»?


Bueno, para mí no es tan insólito. Mi perspectiva sobre la vida, sobre lo que nos rodea y acontece tiende a ser muy real. No me gusta lo que veo y tanto la novela negra como la poesía maldita me parecen dos herramientas muy certeras para protestar.


¿Tuviste claro desde el principio que los poemas y los fragmentos en prosa que componen el libro podrían ser interpretados como continuación del aterrador panorama reflejado tus novelas suburbiales? ¿Qué le dirías al lector de tu poemario que extraiga esa conclusión?

 

Los lectores, al menos los míos, son muy inteligentes, y son varios los que ya me han hecho llegar esta perspectiva que desde mi punto de vista es acertada. Tanto en los poemas como en los fragmentos en prosa hay protesta y malditismo, una actitud que siempre me llamó la atención a la hora de afrontar la vida.


¿No te rondó la tentación de incluir algún poema, digamos, no tan pesimista o sarcástico?


En absoluto. El libro es rotundo, por tanto, no podía permitirme el lujo de alterar su esencia con alguna composición que rompiera el tono general.


¿No tuviste la tentación de dejar alguna puerta abierta en tus poemas para que el lector tenga un momento de respiro entre tanto agobio?


No, no suelo administrar placebos a mis lectores. Quienes se acercan a mis libros saben lo que buscan. Y si bien es cierto que en mis novelas hay elementos como el humor que dulcifican un poco por así decirlo, la narración, aquí no hay tregua. En los poemas no hay tiempo para el descanso o la distracción. O lo tomas o lo dejas.


La voz del poeta, tanto en estrofa como en prosa, por lo que dice y por su tono, puede corresponder perfectamente a la de algún protagonista de tus novelas como, por ejemplo, el Mochuelo o el Tijeras (descartamos que al Torre de «Manguis» lo sacuda semejante vocación…). Pero ante la catarsis tan personal y desencantada que supone verter así al papel aspectos de un mundo siniestramente egoísta (al que parece no esperar otra escapatoria que el infierno) no pocos pensarán otra cosa… 


¿No te preocupa que haya lectores que crean que eres tú directamente quien retrata con tal grado de crudeza y sin ningún paliativo a tu barrio? 


No. Sé demasiado bien dónde he nacido y todo lo que he visto. Y todo aquel que tenga dudas que tire de hemeroteca.


Para quien no lo conozca, avisar que Versografía maldita juega en la misma liga de otros escritores y pensadores tradicionalmente pesimistas como puedan ser Sartre, Schopenhauer, Cioran, Celine, Arlt, Onetti... Hay que decir que en no pocas ocasiones el pesimismo de Paco supera al de esta cuadrilla.


¿Qué poetas conoces que puedan señalarse como antecedente al descarnado nihilismo que muestras en tu primer poemario?


Siempre me han gustado Leopoldo María Panero y David González, pero también Benedetti y Alberti, pero de ahí a considerarlos antecedentes, no sé. Eso deben decirlo los lectores.


¿Cómo ves el nivel de la poesía actual en España y, más concretamente, en Madrid? 


La verdad, siempre encuentras por ahí gente con talento, y creo que las actuaciones en directo que han ido proliferando por muchos garitos han contribuido a la diversidad y a generar tendencias, así como movimientos como el rap. 


¿Qué te ha parecido el revuelo organizado tras la concesión del premio Espasa al poeta venezolano Rafael Cabaliere?


La verdad es que leyendo alguno de sus presuntos poemas te quedas un poco ojiplático, la verdad. Pero bueno, Espasa no es precisamente hoy uno de mis referentes en poesía. Apuesta por el mercantilismo. La calidad les da absolutamente igual.


 ¿Escribir otro poemario figura entre tus más inmediatos proyectos? ¿Leeremos alguna vez versos amorosos de Paco Gómez Escribano?


Los versos amorosos solo los lee mi mujer, todos son para ella, y no se comercializan. Hay un nuevo proyecto que sale en diciembre con la misma editorial, Tierra Trivium. Se titula «La vereda de la derrota» y cuenta con una primera parte compuesta de poemas y una segunda parte que es una novelita corta en donde la metáfora y la alegoría campan a sus anchas. Está entregado y me han dicho que han flipado. Esto es primicia.



viernes, 11 de septiembre de 2020

La sangre manda, de Stephen King. Volvemos al universo King


Almudena Natalías

 La sangre manda, de Stephen King es el último libro publicado en España del Maestro del terror.  Es una antología de relatos, cuentos largos o novelas cortas, en las que King vuelve a su esencia. Los relatos que componen La sangre manda son El teléfono del Sr. Harrigan, La vida de Chuck, La sangre manda y La rata.

El teléfono del Sr. Harrigan está protagonizado por un niño que gana algún dinero leyendo clásicos a su vecino, el Sr, Harrigan. Como en otras novelas protagonizadas por niños en el universo King, nos veremos inmersos en un mundo en el que la inocencia de la infancia se rompe al tener contacto con la muerte y con elementos fantasmagóricos que, en este caso, nos habla de una relación de amistad que la muerte no puede romper y menos si los dos tienen un Iphone.

La vida de Chuck es el relato que más me ha gustado. Está dividido en tres capítulos, tres actos, que nos cuentan la historia comenzando por el final de la misma. Nada más comenzar a leer nos vemos inmersos en un mundo apocalíptico en el que California desaparece poco a poco, la gente huye a lugares más seguros, internet desaparece y la gente da por hecho que el final del mundo llegará de un momento a otro.  Además empiezan a proliferar anuncios en las vallas publicitarias dando las gracias a Chuck ¿quién es Chuck? Para conocerlo tendremos que leer esta fascinante historia.

El siguiente relato es el que da nombre a la novela. En la sangre manda volvemos a encontrarnos con Holly Gibney a la que conocimos en la trilogía de Mr. Mercedes y en El visitante. El cuento es la continuación del visitante ya que Holly vuelve a encontrarse con una criatura que se alimenta del dolor de los demás. Con esta historia King analiza la prensa amarilla que parece disfrutar con los detalles más escabrosos de las tragedias diarias llenando horas de informativos con sangre, lágrimas y escombros.

Por último, tenemos otra historia de escritores bloqueados y aislados en parajes imposibles. La rata tiene muchos de los elementos que los lectores de Stephen King reconocerán. Un escritor incapaz de escribir una novela se refugia en una cabaña aislada del mundo. Se acerca la tormenta del siglo y él tiene un resfriado terrible que no promete nada bueno. Y también hay una rata...

Los relatos que componen La sangre manda van a ser llevados a la pequeña pantalla de manera independiente. Ya sabemos que las obras de Stephen King son golosas para las plataformas independientes y nosotros, después de ver en la tele Mr. Mercedes y El visitante nos alegramos de ellos porque, en esta ocasión, no han defraudado a los lectores del Maestro.

Pero antes que esperar a estas adaptaciones, os recomiendo que leáis La sangre manda, en la que el autor vuelve a llevarnos a sitios conocidos con personajes nuevos y con historias que no nos dejarán indiferentes.

Nº de páginas: 464
Editorial: PLAZA & JANES EDITORES
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788401024757
Año de edición: 2020


viernes, 4 de septiembre de 2020

El ruido que nos separa, de Pedro Aranda. A veces hay que escuchar por encima del ruido

 

Almudena Natalías

Un caleidoscopio es un tubo con tres espejos en el cual, algunos objetos de colores brillantes, se reflejan varias veces en estos espejos. Cada vez que lo giramos conseguimos una imagen perfecta a partir de piezas que se unen al azar. Esto es lo que consigue Pedro Aranda en El ruido que nos separa (Libros Indie), a partir de personajes, aparentemente inconexos, construye una historia en la que cada uno de ellos consigue llegar al mismo punto, que no es otro que un combate de boxeo que se celebra en Bangkok en 1987 y cada una de sus vidas toma sentido en una imagen perfecta.

Tomando como punto de partida el intento de suicidio de dos jóvenes japoneses se nos presentan, separadas por los años y por los lugares en los que suceden, escenas de personajes que, sin saberlo, forman parte del universo de la novela. Un cantante en horas bajas, un espía que sale de la cárcel, un oscuro psiquiatra, un asesino a sueldo que lee la mente de quien le rodea… Todos ellos están unidos entre sí pero también están cruelmente separados por un ruido que los separa y los acaba uniendo en Bangkok, pero ellos no saben que viven en una misma historia. Como dice uno de los personajes

"El mundo es un pañuelo, pero no tanto."

Pedro Aranda consigue con El ruido que nos separa mantenernos atados a una novela que hará que amemos a unos personajes que nos desagradan violentamente. Casi todos ellos arrastran un pasado que preferirían no haber vivido pero sin el cual no se encontrarían donde están. El deseo de venganza, el remordimiento y el amor perdido dejan en el lector un poso de melancolía que hace que pueda comprender los asesinatos y las traiciones que todos ellos llevan a cabo. 

Pero no esperéis encontraros con una trama centrada en el boxeo. Este combate es otra de las casualidades que forman parte del caleidoscopio. Aunque al final todos ellos formen una imagen perfecta, es el azar el que los reúne en Bangkok, o quizás no.

La trama es compleja hasta que el lector se da cuenta de que todas las historias y todos los caminos conducen al mismo sitio, Los errores de unos personajes afectan a los otros. Las casualidades, como pasa en la vida real, muchas veces condicionan la vida, sin que nadie se de cuenta. En El ruido que nos separa el lector reconoce un mundo en el que las acciones de unos afectan a los demás y que el control que creen tener sobre sus vidas no es real.

Os recomiendo leer El ruido que nos separa, una de esas novelas que no terminan con el último capítulo ya que, aunque dejes de leer, no dejas de pensar en él. 

Ya me contaréis, y si no me creéis sabed que está nominado al II Premio Icue Negro que galardona a autores noveles en el IV festival de novela Negra Cartagena Negra. Mucha suerte, Pedro.

Nº de páginas: 290
Editorial: LIBROS INDIE
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788417721855
Año de edición: 2019


viernes, 31 de julio de 2020

Mujeres que no perdonan, de Camila Lackberg continua la temática iniciada con Una jaula de oro

Maya Velasco

Mujeres que no perdonan de Camila Lackberg continua la temática iniciada con Una jaula de oro

Nada tienen que ver estos dos libros con la mítica serie de Fjällbacka.

El libro se divide en tras partes y cada capítulo trata de una de las protagonistas.

Ingrid era una periodista galardonada hasta que nació su hija, y su marido y ella decidieron que dejara su profesión. Tommy la engaña desde siempre, pero esta vez ha ido más allá pues su amante pertenece a la redacción donde trabajaban los dos y de la que ahora es jefe, ignora a Ingrid y a su hija sin ningún disimulo y permite en su periódico que aún haya periodistas que acosan a las becarias.

Birgitta es una maestra mayor cuyo marido la pega sin razón alguna. Sus hijos gemelos la ignoran por completo, nadie la habla o la valora en casa. Una visita al médico, muchas veces retrasada, hará que todo salte por los aires. Y es que a pesar de que sean tan ingratos, ante todo quiere asegurar el futuro de sus hijos.

Y Victoria, una joven rusa que aceptó una relación por internet, vino a Suecia en busca de amor y una vida tranquila y se encontró con Matte. Un bestia gordo, maloliente y borracho que la veja continuamente y la tiene encerrada en casa como una criada. 

Camila Lackberg con una elección muy acertada de las protagonistas, nos muestra que el maltrato femenino es igual en todas las clases sociales y en cualquier circunstancia. Introduce también a nivel más global, el movimiento Me Too en el que vemos que este terrible problema afecta incluso a mujeres famosas y con mucho dinero.

Pero a pesar de que estas víctimas aguantan más de lo humanamente posible, hay algo que hace saltar la chispa, y la trama da un giro absolutamente inesperado que nos deja sin aliento. El libro es corto, pero además su agilidad hace que no pares de leer hasta saber en qué acaba todo. Las mujeres dan una vuelta de tuerca y deciden cambiar su vida con tintes de literatura clásica.

Una buena lectura para este tórrido verano, entretenida, pero tengo que decir que no es de los mejores libros de la autora. Creo que trata este tema tan doloroso con un poco de superficialidad, como ya hizo con Una jaula de oro, sin profundizar demasiado en los personajes y pasando de una extremo a otro de forma muy cruda.

jueves, 23 de julio de 2020

Juan Marsé, recuerdos con un regusto de tristeza

Conocí a Juan Marsé con Encerrados con un solo juguete y aún hoy, después de leerla hasta la saciedad,
me parece increíble, perturbadora, conmovedora. 

Pero sin duda, es Últimas tardes con Teresa la más conocida de sus obras. La historia de los amoríos de Teresa, niña burguesa, y El pijoaparte, un maginado que quiere prosperar.

“Años después, al evocar aquel fugaz verano, los dos tendrían presente no sólo la sugestión general de la luz sobre cada acontecimiento (con su variedad dorada de reflejos y falsas promesas, con sus muchos espejismos de un futuro redimido) sino también el hecho de que en el centro de la atracción del uno por el otro, incluso en la médula misma de los besos a pleno sol, había claroscuros donde anidaba ya el frío del invierno, la muerte de un símbolo”

Las novelas de Marsé te suelen dejar un regusto triste y amargo, de perdedor, de fracaso. Porque transcurren en la gris posguerra española. Unos eran los mimados de la sociedad, tenían casas, coches, vacaciones, ropa, lujo y encima… eran guapos. Al otro lado estaban los que tenían que luchar para pagar el alquiler o comprar comida, los que jugaban en la calle de los barrios mas pobres como el Guinardó, aquellos cuyas madres tenían las manos ásperas de fregar casas ajenas.

Los primeros, juegan a ser liberales, juegan a querer que la dictadura que tan bien les trata, caiga. Los segundos, intentan crearse un futuro que no tiene futuro. El blanco y el negro, Teresa y Manuel. Marsé relata la historia de los primeros con tintes neorealistas, y la de los segundos, a través de aventis contados por muchachos, mitad verdad y mitad mentira. Estos aventis pretenden contarnos la historia sin la crudeza y la tristeza que tienen de verdad adornándola con detalles inventados y contados mil veces en el barrio.

Ronda del Guinardó, un paseo por Barcelona que nos muestra una vez más el amargo presente que viene de un amargo pasado, el policía fracasado, la niña violada. Nuevamente el futuro que ha llegado vacío de futuro.

Otro regalo fue Noticias felices en aviones de papel, con una edición cuidada llena de bellísimas ilustraciones. Bruno, un adolescente en los años 80, un padre que fue hippy y Pauli, una mujer que escapó de guetto de Varsovia y que tira avioncitos de papel con buenas noticias, personajes que intentan olvidar la cara más amarga de la vida: ”Me cago en los sueños que vuelan, me cago en todo lo que estás diciendo que vuela”

La muchacha de las bragas de oro, Si te dicen que caí… tantas novelas que nos mostraron que no solo la guerra civil fue dura, sino que, lo que vino después podría haber sido incluso peor. Muchos toques autobiográficos del autor y unos personajes que nunca morirán. Quizás, el mejor, el pijoaparte porque representa la lucha por los sueños, la lucha por salir de la triste realidad con claros toques de la picaresca española.

Para valorar de verdad la trayectoria de este gran autor, lo mejor es leer sus novelas y sus cuentos y pasear por la Barcelona de Juan Marsé.


viernes, 17 de julio de 2020

Hija única, de Anna Snoekstra. Una lectura ligera

Una joven roba comida en un supermercado, no está pasando un buen momento. Cuando es  detenida recuerda que un día comentó con su novio el sorprendente parecido físico que tenía con Rebecca Winter, una joven desaparecida hace once años. Sin pensarlo demasiado le dice a la policía que ella es la chica desaparecida y que quiere volver a su casa. Así comienza Hija única, la primera novela de Anna Snoekstra, autora australiana que se estrena en el mundo del thriller.

El nombre de la chica desaparecida, Rebecca Winter, y la historia de la impostora que vuelve a su casa me hizo pensar en la novela de Daphne du Maurier, Rebeca, en la que una apocada joven se casa con un elegante caballero y al llegar a su mansión el recuerdo de Rebeca, la fallecida primera mujer del Sr. Winter se interpone entre ellos. El homenaje que le dedica Anna Snoekstra es evidente.

Hija única alterna los últimos días de Rebecca y la situación actual de la joven impostora. En tercera persona conoceremos cómo Rebecca vive con sus padres y sus hermanos, como se divierte con sus amigos hasta que una noche, al salir del restaurante de comida rápida en el que trabaja, desaparece sin dejar rastro. Al mismo tiempo la chica que asume la vida de Rebecca nos cuenta en primera persona cómo tiene que rellenar con mentiras los interrogantes que tanto su familia como la policía le van planteando. Nadie parece sospechar de ella, quizás sus amigos son los que le plantean más problemas, pero ella parece salir siempre airosa. Al asumir la vida de una chica que posiblemente fue asesinada pronto comprende que los peligros que acechaban a la verdadera Rebecca la van a acechar también a ella, pero está preparada.

La lectura de Hija única es una lectura sencilla. A pesar de mezclar el pasado y el presente la historia fluye con facilidad. La vida de una joven adolescente es fácilmente suplantada por la impostora, quizás demasiado fácilmente. La familia recibe a la joven con los brazos abiertos, los amigos, que son los únicos que parecen sospechar, en seguida la aceptan, la policía, a pesar de saber que la chica oculta algo no parece presionarla demasiado. Todo parece muy sencillo.

Hija única es una lectura entretenida. Quizás el público juvenil la disfrutaría más que yo al centrarse en los primeros amores y cierto toque sobrenatural que la autora introduce tímidamente. La verdad es que el desenlace, a pesar de ser algo precipitado, es inesperado. Pocos lectores serán capaces de descubrir antes del final que es lo pasó realmente con Rebecca Winter. Es lo más sorprendente.

Así que si queréis disfrutar de una lectura rápida y ligera en las calurosas tardes de verano podéis acercaros al pasado de Rebecca y saber qué pasó con ella. No os olvidéis del granizado.


jueves, 9 de julio de 2020

Sangre en la nieve, de Jo Nesbo. El thriller en el que el héroe es el antihéroe

Maya Velasco

Sangre en la nieve
es la última novela de mi admirado Jo Nesbo. Este thriller en el que el héroe es el antihéroe supone un cambio de registro con respecto a las anteriores, lo que muestra una vez más su cara más polifacética.

En esta ocasión, nos encontramos con Olav Johansen, un sicario del capo de la droga de Oslo, Daniel Hoffmann. Olav, un personaje que se nos hace hasta tierno, a pesar de ser un asesino, reconoce que no sabe hacer casi nada bien, ni siquiera conducir deprisa. Lo que hace verdaderamente bien es matar gente por encargo.

“Soy una persona que elegí matar al prójimo como medio de vida. Por tanto, poseo cierto margen de tolerancia respecto a la conducta y motivaciones de los demás”

Olav es un hombre solitario, nadie sabe donde vive, no tiene teléfono ni tampoco amor. Y casi esto es mejor porque cuando se enamora, lo hace de Corina Hoffmann la mujer de su jefe. Y todavía peor, es que su próximo trabajo es matarla. Es un personaje que acepta su destino como es, sacándole el mejor partido posible. Al lector le resulta simpático. Pero no esperemos una historia de amor a lo Harry Hole, la de Olav es verdaderamente incongruente. Olav también nos regala perlas filosóficas sobre el amor o la muerte, y esta vez tendrá que elegir entre uno y otra.

Para complicar más la situación, entra en escena El Pescador y sus chicos, el nuevo distribuidor de droga que compite con Hoffmann. Aquí unos y otros juegan a sobrevivir.

No tiene nada que ver con Harry. Hay escenas que parecen de risa  como dejar una pizza en el suelo irse a dar una paliza a alguien y volver a recogerla para cenar.

Como es característico en Nesbo, nos encontramos con fragmentos poéticos en los que da vida a la naturaleza o a los elementos atmosféricos: “La nieve danzaba como algodón bajo la luz de la farola; desorientada, parecía no saber si ir hacia arriba o hacia abajo”. 

En fin, me ha gustado mucho Sangre en la nieve si bien no tiene la profundidad y tristeza características de Hole, pero le aporta ese humor agrio que destila Olav.  Espero que haya continuación.

“Además, la experiencia me dice que el pensar rara vez conduce a nada bueno”

Editorial: RESERVOIR BOOKS
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788417910501
Año de edición: 2020

viernes, 3 de julio de 2020

La voz de la tierra, de Alejandro Moreno Sánchez. La tierra a veces se revuelve

Maya Velasco

La voz de la tierra de Alejandro Moreno Sánchez

Rubén es un pintor al que todo le sale mal. Por distintas circunstancias, está arruinado y decide irse a Villar del Valle, el pueblo de su familia al que hace años que no vuelven. Este pueblo se caracteriza por no aceptar a los forasteros. Esto, unido al pasado de su abuelo hace que Rubén lo tenga muy, muy difícil. Poco a poco se va adentrando en la historia de su familia y en las intrigas que vienen del pasado, y que sin saber muy bien por qué, determinarán su presente. Pero cuando menos lo esperemos, la voz de la tierra, es decir, un terremoto, cambiará por completo el paisaje exterior e interior.

Francamente esta novela me ha impactado por lo bien escrita que está. La prosa hace que el lector vaya avanzando por el libro sin darse cuenta. Mantiene ciertas intrigas hasta el final, van apareciendo historias paralelas a la principal sin que esto demore la trama, todo lo contrario, la enriquece.

Contamos además con la introducción de lujo de Marto Pariente, un plus más para este autor.

Rubén es un personaje creíble, con una historia como la de cualquiera, con sus contradicciones, sus convicciones, su difícil relación con su madre. A veces hasta parece cómica su mala suerte: lo mismo trepa por un canalón, que sube al monte para tener cobertura y se deja el móvil en casa. Me ha encantado su faceta de fumador, cualquier momento es bueno para tener mono, se le acaba el tabaco en los peores momentos, se le empapa el paquete en el momento de mayor dificultad…pero todo se arregla en la primera calada.

Ernesto, un niño al que abandona su padre, que vivirá con el rencor eterno de creer que algo le sucedió y quiere averiguar la verdad. Como en la vida misma, un rencor cocinado a fuego lento a lo largo de los años se convierte en algo muy peligroso.

La Mina, siempre visible y presente en la vida de los lugareños que viven directa o indirectamente de ella. Está en buena parte de La voz de la tierra y de las intrigas que en ella se desarrollan. Hay una escena muy visual en la que Rubén la visita y nos transmite las sensaciones con un realismo en el que el aire se nos hace casi irrespirable.

Creo que, en el fondo, Alejandro Moreno Sánchez nos transmite que la vuelta a esas tierras silenciadas y olvidadas, pueden llegar a ser una opción en nuestras vidas, que nuestro pasado de alguna manera nos sigue llamando. Pero también, que el título se refiere a cómo la tierra a veces se revuelve, tiene voz propia: “Un temblor es un monólogo en el que la tierra habla y nosotros escuchamos. Al menos así debería ser”

Sinceramente, os recomiendo esta novela de un escritor que promete regalarnos muy buenas lecturas. Y cuando terminéis el libro, Alejandro os regala un capítulo extra en el desarrollo de la historia.

”En esta vida solo hay dos elementos que motivan nuestras acciones: el dinero y el amor”

viernes, 26 de junio de 2020

El novelista, de Javier Jené Gaspar. Los novelistas son ¿gente honrada?

Hace unos días escuché que la primera frase de una novela debe de hacer que el lector sepa lo que le
espera y quiera saber qué va a pasar. Esto lo sabía Javier Jené Gaspar cuando escribió El novelista. La primera frase resume perfectamente lo que nos vamos a encontrar

“Está lleno de imbéciles este puto mundo. Es la única verdad que mi mente nunca discute”

En una sola frase nos damos cuenta de que el protagonista nos va a contar una historia sobre alguien que tiene las cosas claras, al menos desde su punto de vista.

A Javier Jené Gaspar le conocemos en SalamandraNegra.com de su anterior novela El maldito orgullo de Leo Barcan con la que ganó el Certamen literario Nuevos Escritores 2017 y con la que nos describe la vida de un tipo que sale de la cárcel. En El novelista es el lector el que entra en la cárcel, entra en el cerebro de un novelista que pasa un fin de semana en Logroño para presentar su segunda novela, pero el cerebro de este novelista es el cerebro de un psicópata.

Después de tener magníficas críticas con su primera novela, nuestro protagonista publica su segunda obra. A pesar de que con su nueva novela no cosecha el mismo entusiasmo que mostraron los críticos con su anterior libro, viaja a Logroño para hacer dos presentaciones en una librería del centro de la ciudad. Allí se fija en una espectacular joven de ojos verdes que le obsesionará el resto de su viaje. Al encontrársela esa misma noche en un bar de la calle Laurel, no sospechará que este fortuito encuentro va a remover los peores instintos que el escritor esconde y que las consecuencias de mirar estos ojos verdes van a ser terribles.

El escritor es el protagonista de esta novela y nosotros vamos a conocer al resto de los personajes a través de sus enfermos ojos. La chica de ojos verdes, la gorda, la alta, el taxista viejo, los gemelos… Nadie en esta historia tiene nombre, para qué, son seres inferiores al escritor, son cosas. El escritor es el único que está vivo. Claro que el mundo está visto desde los ojos de un psicópata que ve desde un plano superior el movimiento del mundo y el de los seres que lo pueblan. Si a esto le sumas el alcohol y las drogas…

Me ha vuelto a gustar mucho este autor. A diferencia del protagonista de la novela, Javier Jené Gaspar ha escrito una novela redonda, en todos los sentidos. Su segunda obra es tan brillante como El maldito orgullo de Leon Gaspar, más brillante aún. El novelista consigue que el lector se retuerza en su sillón descubriendo cómo es la mente de un asesino sin escrúpulos. Y el final, el final es magnífico.

Así que dejaros de lecturas sin sal y sumergiros de cabeza en el ambiente agridulce que se respira por las calles que recorre El novelista y si algo sale mal… siempre se puede culpar al vino

viernes, 19 de junio de 2020

El enigma de la habitación 622, de Joel Dicker. La última gran publicación del año

Maya Velasco.
El enigma de la habitación 622 de Joel Dicker es la última gran publicación del año, la primera que el autor ubica en Suiza, país en el que vive.

En esta novela, Joel Dicker pretende hacer un homenaje a su editor y amigo Bernard de Fallois recientemente fallecido. El protagonista es “El escritor”, este se dispone a escribir un nuevo libro y decide pasar unos días en el Hotel Palace de Verbier en los Alpes suizos. Allí descubre que hubo un asesinato en la habitación 622, hoy llamada 621 bis. Este asesinato tuvo lugar durante El Gran Fin de Semana del Banco Ebezner, donde se anuncia quién será el próximo presidente.

Además, contamos con el típico triangulo amoroso: Dos banqueros del Banco Ebezner, Macaire, casado con Anastasia y Lev Levovitch, amante de la misma. Esta historia nos hace pensar en los matrimonios de conveniencia y la búsqueda del verdadero amor, que aquí tropieza con multitud de obstáculos. De alguna manera, la relación de los amantes me ha recordado al libro de Albert Cohen, Bella del señor, en la que se intenta construir una relación perfecta sin las incomodidades de la cotidianidad, el trabajo, los hijos, etc, pero que termina siendo terriblemente artificial.

Así que paralelamente, conoceremos la historia de los personajes que pueblan este Banco. Macaire, un hombre bueno que lucha por heredar el puesto de su padre como presidente del Banco y por el amor de su mujer, Anastasia. Esta, hija de una mujer empobrecida y obsesionada con casar a sus hijas con millonarios, quiere a Macaire, pero su gran amor es Lev. Lev, un hombre hecho a sí mismo, sumamente inteligente que va subiendo puestos en la escala social para reconquistar a Anastasia. Y toda una tribu de banqueros codiciosos que luchan por el poder en un juego corrupto de intrigas y ¿de asesinatos? No, de un asesinato.

Una característica que comparte con sus anteriores novelas, es que alude constantemente al “asesinato”, pero no será hasta el final cuando sepamos quién es la víctima (recordemos “el drama” del Libro de los Baltimore).

Hay infinidad de personajes en la historia y de casi todos se cuenta toda su historia. Todos están descritos y bien dibujados como el padre de Lev, el director del Palace, la madre de Anastasia, el primo de Macaire, etc. Y todos serán interrogados para esclarecer “el asesinato” que la policía no pudo resolver y que ahora servirá a “El escritor” para construir su nueva novela.

Como en el caso de La desaparición de Stephanie Mailer, creo que esta novela no está a la altura de La verdad sobre el caso Harry Quebert o El libro de los Baltimore. El final de El misterio de la habitación 622, se llena de más y más personajes, entremezcla todas sus historias creando en el lector una sensación de desconcierto total. La solución del misterio es cuanto menos rebuscada. Me gusta mucho como escribe, entretiene, engancha, pero sigo quedándome con sus primeros libros.

“La vida es una novela que ya sabemos cómo termina: al final el protagonista muere. Así que lo más importante no es cómo acaba nuestra historia, sino cómo vamos a llenar las páginas. Pues la vida, igual que una novela, tiene que ser una aventura. Y las aventuras son las vacaciones de la vida”

viernes, 12 de junio de 2020

La nena, de Carmen Mola. El inicio del año del cerdo

LA NENA CARMEN MOLA
Carmen Mola, sea quien sea, acaba de publicar La nena, la tercera novela de la saga de la inspectora Elena Blanco con la misma polémica de las dos novelas anteriores La novia gitana y La red púrpura.

Empecé a leer La nena con bastante escepticismo. La red púrpura me pareció una extensión con poco sentido de La novia gitana, así que no esperaba demasiado de la lectura de La nena.

El año nuevo chino se celebra todos los años en el madrileño barrio de Usera. Chesca está al mando de la Brigada desde que la inspectora Elena Blanco dejó la policía después de desmantelar la red púrpura. Esa noche Chesca conoce a un joven un poco extraño. Por la mañana despierta atada a una colchoneta en un sótano con un asqueroso olor a cerdo. Sus colegas empiezan a preocuparse y acuden a pedir ayuda a Elena. A partir de ahí empiezan a tirar de un hilo que les descubrirá los secretos de Chesca mientras, sin tener apenas tiempo, tienen que encontrar a su compañera.

Es indudable que las novelas de Carmen Mola tienen un ritmo muy rápido. La trama de La nena se desarrolla en solo 3 ó 4 días, días repletos de vísceras, olor a sangre y violencia. A cualquier lector de este género esto les gusta. 

Los personajes enlazan sus propias vivencias con la investigación principal. La BAC es una unidad especial con un equipo especial que se relacionan entre ellos de manera natural. No hay personalidades excéntricas que ocupen todo el foco. Además, en esta entrega, Elena Blanco, que era la indiscutible protagonista de las novelas anteriores, tiene ahora un papel más secundario en favor del equipo. Mejor, porque era la única que parecía un estereotipo poco real. Bueno, es cierto que en este tipo de novelas la efectividad tiene que superar al realismo.

La resolución es bastante predecible. Es cierto. Para ser una brigada especial las cosas siempre les salen bien. Pero eso también es lo de menos. 

Desde luego, si buscas una novela de las que te enganchan, de las que necesitas saber cómo terminan para poder dormir La nena es esa novela. Si lo que buscas es realismo y calidad literaria, quizás no sea tu novela, pero desde luego vas a pasar un rato entretenido y escalofriante. Tú decides.

Nº de páginas: 392
Editorial: ALFAGUARA
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788420435985
Año de edición: 2020

viernes, 5 de junio de 2020

El cielo de tus días, de Greta Alonso. Un misterio fresco

Maya Velasco.
El cielo de tus días de Greta  Alonso (Seudónimo) ha sido un hallazgo en tiempos de confinamiento. No es una frase hecha, te engancha de verdad, imposible parar de leer. El motivo pueden ser sus personajes reales, frescos, el asesinato que nos obsesiona durante casi toda la historia, el equilibrio perfecto entre diálogos, sucesos, descripciones.

El cielo de tus días empieza con el envío de un mechón de pelo a la inspectora Natalia Herreros. Alex Brul, su jefe, adivina desde el principio que se trata del cabello de Alicia, su exnovia asesinada hace 15 años. Paralelamente empiezan a llegarles a los dos emails del asesino de Alicia, aunque ya hay alguien cumpliendo condena, Ennio Rossi, a todas luces un cabeza de turco. Alex, todavía obsesionado con Alicia, decide reabrir el caso:

“Cuando la vida da un vuelco, uno mira atrás y busca el momento en que todo cambió”

Alex y Natalia forman la pareja perfecta tanto a nivel policial como personal. Son guapos, simpáticos, inteligentes, de buena familia y lo más importante, cuando se miran saltan chispas en todas direcciones. Los dos están enamorados y lo saben, pero se niegan a decirlo en voz alta. Así que Alex convence a Natalia para que pida el traslado a Madrid, a Homicidios y termine el caso de Alicia. Lo mejor es poner tierra de por medio. Las relaciones sentimentales de los dos no dan para más: tras la ruptura con Alicia, Alex se comprometió con María, rica y vacía, nadie sabe muy bien porqué. Natalia convive con Tomás en una relación rota hace tiempo que se empeña en mantener. La tormenta perfecta.

Una de las grandezas de esta novela es la construcción de sus personajes. Ya hemos visto que os dos protagonistas hacen una conjunción perfecta para la intriga. El tercer personaje, Alicia, nos enamora y nos hace aborrecerla a partes iguales. A través del resto de personajes, se nos va apareciendo su vida desde las diferentes perspectivas. El problema es que pronto nos damos cuenta de aquí todo el mundo miente, o al menos, oculta algo. Y que, de algún modo, todos utilizaron a Alicia.
No hay que perder de vista la crueldad de esta novela, su dureza que a veces destila. La autora nos ofrece una panorámica del bochornoso manejo que hacen los malos de las Instituciones Públicas, policía, jueces, administraciones… de como en caso de peligro, unos se venden a otros sin la menor vergüenza.

Néstor, el hermano de Alex es también uno de los personajes que más juego da, malvado, listo, arruinado, divorciado, cruel.

A través de varios personajes, se cuestiona el papel de la familia, casi siempre fuente de problemas:

“La familia es una condena. Te la endosan cuando naces, insisten en que eres libre, pero no es cierto”

La trama se narra en primera persona alternando los capítulos de Alex con los de Natalia. Esto ofrece al lector la ventaja de ver cada acontecimiento desde las dos perspectivas.

El continuo contraste entre Bilbao y Madrid nos hace descubrir la belleza de ambas, los distintos ritmos de las dos ciudades y de sus habitantes.

Una novela más que recomendable. La autora te despista, juega contigo, continuamente aparecen nuevas historias que se enredan con la principal. Dudas de todo y de todos hasta el final.

“El techo húmedo del sótano será el cielo de tus días”

viernes, 29 de mayo de 2020

Mi hermana asesina en serie, de Oyinkan Braithwaite. Dos hermanas, asesinatos, lejía y sobornos

Mi hermana asesina en serie, de Oyinkan Braithwaite SalamandraNegra.com
Esta semana os voy a recomendar un libro que me ha sorprendido por ser una historia fresca y diferente que me ha hecho sonreír durante su lectira. Mi hermana asesina en serie, de Oyinkan Braithwaite es una novela negra diferente, una historia que te atrapa, una historia redonda.

Korede es una responsable enfermera en Lagos. Es seria, racional, inteligente.. Sólo tiene una pega, su hermana es asesina en serie. Ayoola es su hermana. Es caprichosa, superficial, enamoradiza y bellísima. Cuando se cansa de sus conquistas o cuando se siente amenazada, les asesina con la navaja que heredó de su difunto padre y llama a su hermana Korede para que le ayude a deshacerse del cuerpo. Después de ayudarla a limpiar el escenario del crimen de  su tercera víctima, Korede empieza a pensar que su hermana no mata en defensa propia, sino por algo parecido a la afición. Korede no puede desahogarse con su madre, que solo tiene ojos para su hija pequeña y ella tiene que hablar con Muhtar, un enfermo en coma que, por supuesto la escucha sin interrupciones y sin juzgarla. Cuando Ayoola se fija en el doctor del que está enamorada Korede, la historia se complica y mucho.

Las relaciones fraternales en las que la competencia entre hermanos es superada por la unión entre ellos, es el hilo central de Mi hermana, asesina en serie. Korede siempre ha envidiado la belleza de su hermana y el poder que tiene sobre los demás. Ella siempre parece invisible. Sin embargo, a pesar de todo, acude corriendo cada vez que su hermana la necesita.

Las protagonistas indiscutibles son las dos hermanas. Los personajes masculinos, quizás porque la historia está contada desde el punto de vista de Korede, no son tan completos. Los hombres representan el poder ya que son parte del gobierno, son los cargos del poder en la administración, los jefes en el hospital y también el centro de toda familia. Aparecen como personajes corruptos, maltratadores y faltos de todo escrúpulo.

Mi hermana, asesina en serie es un reflejo de la Nigeria actual, donde convive Instagram con policías sobornables, mujeres independientes con otras que solo buscan un matrimonio para cumplir con la tradición, lluvia y tráfico con policías que quitan multas por un puñado de billetes.  Korede representa la razón, Ayoola la nueva Nigeria.

Korede nos cuenta en primera persona las vicisitudes de la familia en  capítulos cortos, algunos constan solo de un par de párrafos. La lectura es muy ágil, fresca y divertida.

Me alegro muchísimo de haber encontrado esta novela. Oyinkan Braithwaite ha hecho una magnífica entrada en el mundo literario con Mi hermana asesina, en serie. Espero que este sea el comienzo de una brillante carrera literario.


Autor: Oyinkan Braithwaite
Editor: Alpha decay
Fecha de lanzamiento: noviembre 2019
Colección: Alpha decay
EAN: 978-8412073812
ISBN: 9788412073812